Debajo de mi fregadero llegué a tener dieciséis botes: limpiador de muebles, jabón de lavadora, quitamanchas, suavizante, jabón de platos, pastillas de lavavajillas, limpiador de baño, de horno, antical, lejía, limpiaplata, amoniaco, limpiacristales, limpiador de vitrocerámica, insecticida y borrador mágico. Hoy me quedan cinco. Y mi casa está más limpia que cuando tenía dieciséis, me cuesta muchísimo menos dinero y he dejado de bajar bolsas al contenedor de plástico.
Aquí tienes los cinco, para qué sirve cada uno y qué bote concreto te deja tirar. Y al final, cómo reconocer los productos que se venden como la alternativa ecológica y no lo son.
La lista, para que la tengas a mano
1 · Jabón neutro natural — ropa, platos, vitrocerámica, baño y suelos.
2 · Jabón blando — grasa, en la ropa y en la sartén.
3 · Vinagre — cal, cristales y olores. Y como sustituto del suavizante.
4 · Percarbonato de sodio — blanqueo y desinfección, a partir de 40 °C.
5 · Piedra blanca — pulido: plato de ducha, plata, grifería y horno.
Por qué acabamos con dieciséis botes
Nadie se levanta un día y decide comprar dieciséis productos. Llevamos años recibiendo una programación mental muy parecida a la que se hace con la salud: se ha montado una guerra contra las bacterias, como si cada superficie de tu casa fuera un campo de batalla y necesitaras un arma distinta para cada rincón.
Y ojo, que la higiene importa. Lavarse las manos importa. Pero una casa no es un quirófano, y tú no vives en un entorno estéril: vives rodeada de microorganismos, la mayoría inofensivos y muchos necesarios.
Mientras tanto, lo que sí se ha ido acumulando en tu casa son los compuestos que traen esos botes. Los respiras en un baño pequeño con la puerta cerrada, te los dejas puestos en la ropa que llevas pegada al cuerpo catorce horas al día, y los tocas con las manos sin guante.
Así que la pregunta no es cómo matar más bacterias. La pregunta es qué estás metiendo en casa para conseguirlo.
Los cinco productos, uno a uno
1 · Jabón neutro natural
Es el que más botes se lleva por delante. Y quiero que veas lo simple que es: aceite vegetal, agua e hidróxido de sodio. Eso es todo. Es cien por cien biodegradable, no lleva perfumes ni derivados del petróleo, y lleva fabricándose igual varios siglos.
Tienes tres formatos y cada uno tiene su momento:
Jabón de Marsella, en pastilla, en escamas o en polvo.
Jabón de Alepo, mi preferido si tienes tendencia a eccemas o a cualquier problema de piel, porque lleva aceite de laurel.
Jabón de Castilla, que es el líquido y el que te va a resultar más cómodo para el cubo de fregar.
Para la ropa. Marsella en escamas o Castilla líquido en la lavadora. De hecho es lo que suelen recomendar los fontaneros y los propios fabricantes de lavadoras, sobre todo si vives en una zona de agua dura.
Para los platos. Marsella sólido, Alepo o Castilla líquido. Es un antes y un después fregar con esto, sobre todo si tienes las manos castigadas. Yo uso guantes de látex cien por cien desde hace años. El Castilla líquido también lo puedes añadir al lavavajillas.
Para la vitrocerámica. Alepo, Castilla o Marsella, agua y estropajo. Nada más.
Para el suelo de toda la casa, baño incluido. Castilla en el cubo.
Y ahora un error muy común, porque lo veo constantemente. El jabón y el vinagre no se mezclan en el mismo bote. El jabón es un aceite saponificado: en cuanto le echas un ácido, se rompe y precipita en ácidos grasos. Resultado: ni limpia ni descalcifica, y te deja una película grasienta encima. Se usan los dos, sí, pero en dos pasos y con aclarado en medio.
Botes que se caen: jabón de lavadora, jabón de platos, limpiador de vitrocerámica, limpiador de baño y fregasuelos.
2 · Jabón blando
Es el que menos gente conoce y el que más veces me ha salvado una prenda. Lo encuentras en tiendas ecológicas y también en supermercado, aunque ahí suele venir en envase de plástico.
Para manchas de grasa en la ropa. Lo aplicas directamente encima, lo dejas reposar un rato, y si la mancha es seria lo dejo hasta el día siguiente. Luego a la lavadora, y la prenda sale limpia. Un bote dura muchísimo.
Para la vajilla con grasa incrustada. Esa sartén o esa olla con el fondo pegado: una gotita, agua caliente, y dejas que trabaje él mientras tú haces otra cosa.
Botes que se caen: el quitamanchas y el quitagrasas.
3 · Vinagre
Lo tienes en la cocina ahora mismo y probablemente lo estés infrautilizando. Y aquí quiero ser muy precisa: disuelve la cal, arrastra y neutraliza olores, y elimina parte de las bacterias. Eso es lo que hace, y lo hace muy bien. Pero no es un desinfectante al uso.
El vinagre tiene actividad antimicrobiana demostrada, pero depende muchísimo de la concentración y del tiempo de contacto. El de mesa, tal y como lo usamos para limpiar, no desinfecta. El de limpieza, que es bastante más concentrado y dejándolo actuar, sí ha demostrado reducir mucho las bacterias en ensayos de superficie. Con virus funciona bastante peor. Así que yo lo uso para lo que es imbatible: la cal, los cristales y los olores.
Cuando veas un bote que dice que elimina el 99,9 % de las bacterias, pregúntate tres cosas: qué bacteria, a qué concentración y cuántos minutos. Sin esos tres datos, ese número no significa nada. Con el vinagre pasa igual: al diez por ciento y dejándolo actuar, los estudios enseñan reducciones muy altas en superficie. A la concentración del vinagre de mesa y pasando un paño, no.
Y la honesta sobre cuándo no basta. Si has manipulado pollo crudo o hay alguien enfermo en casa, ese no es el momento del vinagre. Ahí entran el percarbonato o la vaporeta.
Para cristales, espejos y mamparas. Mitad agua destilada o filtrada, mitad vinagre, en un pulverizador. Para la mampara el orden importa: primero estropajo con jabón de Marsella y agua, aclaras, y después el spray de vinagre para la cal. En ese orden y no mezclados, por lo que te contaba antes.
Para la cal del WC. Vinagre diluido, lo dejas actuar un buen rato y aclaras. Si la cal está muy agarrada en el fondo, déjalo toda la noche.
Como sustituto del suavizante. Un chorrito en el cajetín del suavizante. Y que quede claro: el suavizante es innecesario, no limpia nada, y lo único que hace realmente es ensuciar, dejándote una capa de perfume y de compuestos fijados en la fibra.
Dónde no usar vinagre: mármol, piedra natural y juntas de cemento. Es un ácido y se las come. Y nunca, nunca lo mezcles con lejía.
Botes que se caen: limpiacristales, antical y suavizante.
4 · Percarbonato de sodio
Es el que sustituye al producto más agresivo que tienes en casa. Es un blanqueante que, al contacto con el agua caliente, se descompone en agua oxigenada y carbonato de sodio. Blanquea, desinfecta y desaparece. Es biodegradable.
En la lavadora. Directamente en el tambor. Funciona a partir de cuarenta grados, así que por debajo de esa temperatura no te va a rendir.
Sobre una mancha concreta. Sangre, un paño de cocina amarilleado, una camiseta blanca que ya no es blanca. Aplicas directamente disuelto en agua caliente.
En el WC. Después de haber aclarado el vinagre, y esto es importante. Lo dejas reposar un buen rato y limpias.
Dos avisos. El percarbonato no se mezcla con el vinagre: el ácido neutraliza el peróxido y te quedas sin las dos cosas. Por eso siempre aclarado en medio. Y usa guantes, que es alcalino.
Bote que se cae: la lejía.
5 · La piedra blanca
Es uno de mis favoritos y el que menos gente tiene en casa. Es un pulidor suave, y es de esos productos que hacen que te preguntes cómo has vivido sin él.
Las manchas negruzcas del plato de ducha. No hay nada mejor.
La plata. Sí, la plata. Queda impecable. Y grifería, acero, esmaltes, zapatillas de deporte y el horno.
Aquí sustituimos también a la famosa esponja mágica, que va desprendiendo microplásticos que acaban en tu fregadero, en tu bañera y en el agua. El problema es ese, no otro.
Botes que se caen: limpiaplata, limpiador de horno y borrador mágico.
Lo opcional: los aceites esenciales
Con esos cinco ya has cubierto toda la casa. Lo que viene ahora es opcional, y quiero explicarte bien por qué.
Aromatizan, algunos tienen propiedades antibacterianas, ayudan con los olores y algunos espantan plagas. Son un extra agradable, no un imprescindible.
En la colada y en el cubo de fregar, unas gotas de limón o de pino.
Para las polillas, trozos de madera de cedro con unas gotas de aceite esencial de cedro. En el armario de la ropa y también en el de la comida.
Para las hormigas, unas gotas de cedro o de lavanda por donde pasan. Funciona muy bien. Si quieres potenciarlo, un poco de menta.
Y ahora los avisos, porque aquí aplica lo de siempre: que sea natural no lo hace automáticamente inocuo.
Son tóxicos para los gatos. Los cítricos y el árbol del té, especialmente. Si tienes gato, esta parte no es para ti.
No van sin diluir sobre la piel. Y precaución en el embarazo.
Las herramientas
De nada sirve cambiar el producto si sigues limpiando con plástico.
Bayetas de celulosa y algodón en vez de las de plástico, que van soltando microplásticos en tu encimera. Se lavan de maravilla en lavadora.
Estropajo de lufa, cien por cien biodegradable.
Trapos de algodón para los muebles de toda la casa. Ni sprays ni nada.
Pinzas de acero inoxidable, cuando se te vayan rompiendo las de plástico. Para toda la vida.
Fregona de bambú biodegradable.
Cepillo para ollas incrustadas y escobilla de lana para termos de acero, que al no llevar madera se seca bien.
Vaporeta, para desinfección ocasional de mamparas, bañera y esquinas complicadas. Aunque piensa una cosa: no comemos en el WC, no necesitas una desinfección absoluta todos los días.
Lo que se vende como limpio y no lo es
No voy a nombrar marcas, pero con estas reglas vas a poder descubrir quiénes son tú sola.
Tienes derecho por ley a la lista completa. El reglamento europeo de detergentes obliga a publicar en una web la relación de todos los ingredientes en orden decreciente, y a poner esa dirección en el envase. Si no está entera, ya sabes lo suficiente.
Las tiras de lavadora: polietilenglicoles, Fragrance y benzisothiazolinone, un conservante sensibilizante que no está autorizado como conservante en cosmética en Europa pero sí se permite en detergentes. En el producto que se queda en tus sábanas.
El fregasuelos en tira: alcohol polivinílico —la propia lámina, un plástico soluble—, dodecilsulfato sódico, que es el SLS de toda la vida, alcohol éter de polioxietileno y perfume. Cuatro de nueve. Y dos nombres que ni siquiera permiten evaluarlos.
El truco del -eth. Laureth, steareth, ceteareth, los PEG. Si ves esa partícula, hubo óxido de etileno en el proceso, y con él la posibilidad de trazas de 1,4-dioxano. Si pone lauryl a secas, no. Con eso lees media etiqueta tú sola.
Los sellos. El EU Ecolabel existe y exige cosas reales, sobre todo en biodegradabilidad y toxicidad acuática. Pero un sello es un suelo, no un techo: te garantiza lo que ese sello mide, no todo lo que tú has decidido evitar. Por eso seguimos leyendo la lista, siempre. Ecolabel es el sello más flojo, y muchos productos de supermercado que usan el claim ecológico lo tienen. No te los recomiendo.
Y la regla, que es la misma de siempre: si no está la lista completa de ingredientes, no lo compres. Da igual lo verde que sea el envase.
La lista de productos
- Jabón de Castilla: Es un jabón líquido que compro directamente al fabricante: Agalla, Natural. Se puede hacer el pedido muy cómodamente a través de su watsapp 722 70 99 35 Aunque la página está en Catalán, te atienden también en Castellano. También podéis escribirles al correro info@agalla.cat. En esta misma web compro el jabón blando. y también jabón sólido para manchas.
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Jabón de Alepo:
Lo podéis encontrar en una gran cantidad de tiendas y supermercados donde venden productos ecológicos, en muchas webs y en algunos centros de supermercapdo Carrefour. Fijaos en el porcentaje según su uso.
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Vinagre de limpieza: podéis conseguirlo en cualquier supermercado físico u online.
- Percarbonato de sodio: Actualmente lo encontráis en muchísimas tiendas y por suerte también en supermercados y en Amazon https://link.amazon/B07PG9ODo (enlace afiliado)
- Jabón blando: yo lo compro en Agalla natural igual que el Jabón de Castilla.
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Piedra blanca: en Amazon https://link.amazon/B01rbx9fP (enlace Afiliado).
El resumen, en treinta segundos
Uno, jabón neutro natural: ropa, platos, vitrocerámica y suelos. Dos, jabón blando: grasa, en la ropa y en la sartén. Tres, vinagre: cal, cristales y suavizante, sin mezclar con el jabón y nunca sobre mármol. Cuatro, percarbonato: blanqueo y desinfección, a partir de cuarenta grados. Cinco, piedra blanca: pulido, plato de ducha y plata.
De dieciséis a cinco.
Empieza por uno. No tires lo que tienes: gástalo y ve sustituyendo según se acabe, que de eso también va esto.
Antes de decidir si algo merece la pena
Debes entender qué está absorbiendo tu piel de verdad. Te lo cuento en 15 minutos.
Y si prefieres verlo en vídeo
Te lo cuento todo aquí, producto a producto y con los errores que conviene no cometer.